sábado, 11 de septiembre de 2010




SALVADOR ALLENDE

SANTIAGO ENSANGRENTADA



http://www.youtube.com/watch?v=Cuv7sj356tg



http://www.youtube.com/watch?v=QCynA82FlCA



http://www.youtube.com/watch?v=TbW4RecVH2A


Cómo EE UU planeó el golpe contra Allende desde 1970

A más de veinticinco años del golpe militar en Chile, documentos del gobierno de EE.UU. revelan que la decisión de Richard Nixon de derrocar a Salvador Allende fue tomada días después del triunfo electoral de la Unidad Popular, en 1970.

ALBERTO AMATO. De la Redacción de Clarín
El golpe militar que el 11 de setiembre de 1973 derrocó en Chile al presidente constitucional Salvador Allende y provocó un baño de sangre en ese país, fue decidido y planificado tres años antes, en 1970 y pocos días después de que la Unidad Popular resultara victoriosa en las elecciones celebradas el 4 de setiembre de ese año.
El entonces presidente estadounidense Richard Nixon y quien era su consejero de seguridad nacional, Henry Kissinger, luego secretario de Estado, intervinieron personalmente en la planificación del golpe contra Allende. Primero, intentaron forzar un pronunciamiento militar inmediatamente después de las elecciones y antes del 24 de octubre de 1970, el día en el que la elección de Allende debía ser ratificada por el Congreso chileno, dado que Allende no había obtenido en las elecciones la mayoría de los votos. El plan fracasó. Luego decidieron que Allende fuese derrocado por un golpe (sin fecha fija) y trazaron un plan que incluyó, entre otras medidas, acciones secretas de la CIA en Chile, un cuidadoso ahogo de la economía chilena, un programa de asistencia y desarrollo militar a los países vecinos de Chile, entre ellos la Argentina, un apoyo manifiesto, aunque en las sombras, a los opositores de Allende y una campaña de propaganda persistente sobre supuestas restricciones a las libertades individuales y debilidad del régimen de Allende.
El golpe militar de setiembre de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet, terminó con la muerte de Allende en el Palacio de la Moneda, asaeteado con absoluta precisión por cohetes disparados por aviones de la Fuerza Aérea, y desató una ola de asesinatos y violaciones a los derechos humanos por los que Pinochet puede ser enjuiciado hoy en España, si Gran Bretaña concede la extradición pedida por el juez español Baltasar Garzón.
La participación directa de Nixon y Kissinger en el golpe contra Allende quedó revelada hace pocos meses, cuando el gobierno norteamericano liberó del secreto a una serie de documentos a los que tuvo acceso Zona.
Ya el 15 de setiembre de 1970, once días después del triunfo electoral de Allende, Nixon estaba fuera de sí. El presidente estadounidense había criticado durante diez años a sus rivales demócratas por permitir que se instalara un régimen comunista en Cuba, y ahora lo que él percibía -correctamente- como otra Cuba, había surgido a la vida durante su propia administración. Esa misma tarde, Nixon se reunió con Kissinger, con el director de la CIA, Richard Helms y con el secretario de Justicia, John Mitchell. Nixon le dijo a Helms que pretendía un mayor esfuerzo de la CIA para ver qué podría hacerse para evitar que Allende llegara al poder. Si hubiera una oportunidad en diez de librarnos de Allende, deberíamos probarla: si Helms necesitaba los millones, él los aprobaría. El programa de ayuda a Chile sería interrumpido; su economía debía ser exprimida hasta que gritase.
La conversación no era sino la prolongación de un pedido que el gobierno de los Estados Unidos había hecho el 8 de setiembre, cuatro días después del triunfo de Allende, a su embajador en Santiago, Edward Korry, para que preparara una evaluación a sangre fría de la posibilidad y probabilidad de un golpe militar y de los pros y contras involucrados en la organización de una futura y efectiva oposición chilena a Allende.
Aunque resulte curioso, todo lo anterior no se desprende de los documentos desclasificados a los que accedió Zona, sino que están narrados con candoroso cinismo por el propio Kissinger en su voluminosa obra Mis memorias, editadas ya hace casi veinte años en el país (Editorial Atlántida, 1979). La confesión de Kissinger es la que abre camino a los documentos que permanecieron secretos durante veinticinco años y que hoy revelan el drama de Chile, no demasiado diferente al de tantos países de América latina en los violentos años 70, en los cuales llegó a haber sólo dos países con gobiernos constitucionales: Colombia y Venezuela.
El primero de los documentos es precisamente un largo lamento del embajador americano en Santiago, cuando aún no había terminado el escrutinio chileno. Allende había confrontado con Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana y con Jorge Alessandri, del conservador Partido Nacional. Edward Korry había llegado a la diplomacia tras ser nombrado embajador por John Kennedy. En 1967 llegó a Santiago de Chile y tres años después parecía conocer la sociedad chilena a la perfección. Además, tenía buena pluma, un hondo rencor y estaba aterrado ante el advenimiento de un gobierno izquierdista en Chile. Su documento Confidencial 747 dirigido al secretario de Estado de Nixon, William Rogers, dice:Chile votó con toda tranquilidad tener un estado marxista leninista. Es la primera nación en el mundo que hace esta elección libremente y a conciencia. El doctor Salvador Allende confirmó la sabiduría de la política soviética en América latina criticando la táctica revolucionaria de su modelo, Fidel Castro, al llegar al poder por la vía electoral (...) No hay ningún motivo para pensar que las fuerzas armadas chilenas puedan desencadenar una guerra civil o que algún otro milagro vuelva atrás su triunfo. (...) Más allá de que hayamos sufrido una amarga derrota, las consecuencias serán internas e internacionales. Las repercusiones tendrán un impacto inmediato en algunas regiones y en otras el efecto será retardado.
Igualar una guerra civil con algún otro milagro fue un flaco favor que Korry hizo a la fe. Pero los partidarios de Allende rugían su victoriosa alegría en las calles y el embajador no estaba para sutilezas. Por el contrario, su documento del día siguiente, ya con la confirmación del triunfo de Allende, revela que Estados Unidos puso manos a la obra de inmediato para impedir que asumiera el poder. Libre por fin del cuidadoso lenguaje diplomático, Korry termina su segundo informe con un panorama económico de Chile (está en su mejor momento, posee 500 millones en moneda fuerte, más que los Estados Unidos per cápita. A partir del año próximo será el segundo productor más grande de cobre en el mundo, superando a la Unión Soviética, gracias a las enormes inversiones de las compañías norteamericanas) y con un anuncio que aún suena amenazante: Lamentablemente es Estados Unidos el que tendrá que apurar el paso. Mañana informaremos sobre las medidas que estamos tomando para enfrentar la nueva era. El liderazgo depende de, y me permito usar los términos españoles, cabeza, corazón y cojones. En Chile contaron con la cháchara, la charlatanería. (N. de la R. La frase de Korry figura en el original como cabeza, corazón and cajones, y le sigue la traducción: head, heart and guts.
Alguien apuró el paso antes que Estados Unidos. Un mes y once días después del triunfo electoral de Allende, en Chile estaba en marcha un golpe de Estado para impedir su asunción. Lo lideraba el general retirado Roberto Viaux Marambio. Y sus planes fueron revisados por Kissinger, que terminó por desalentar a Viaux, con escaso éxito, dado las pocas probabilidades que tenían los golpistas de impedir la llegada al poder de Allende. El 15 de octubre de 1970, según un Memorándum de Conversación se reunieron en la Casa Blanca Kissinger, el general Alexander Haig (que sería luego comandante de las fuerzas de la OTAN y enviado de Ronald Reagan a la Argentina durante la guerra de Malvinas) y, según el documento, el señor Karamessines. Tom Karamessines era entonces el director de operaciones secretas de la CIA. Los tres hombres analizaron los planes golpistas del general chileno:Evaluamos cuidadosamente las pretensiones de Viaux (...) Nuestra conclusión fue clara: Viaux no tenía más que una chance en veinte -tal vez menos- de lanzar un golpe con éxito. (...) Se decidió entre los presentes que la Agencia (N. de la R. Es una referencia a la CIA) debe enviarle un mensaje a Viaux advirtiéndole sobre cualquier acción precipitada. Fundamentalmente nuestro mensaje debe decir: Hemos revisado sus planes (...) hemos llegado a la conclusión de que sus planes de golpe en estos momentos no pueden tener éxito. El fracaso podría reducir sus posibilidades en el futuro. Preserve su fuerza. Nos mantendremos en contacto. Llegará el momento en que usted junto con todos sus amigos podrán hacer algo. Seguirá gozando de nuestro apoyo (...) El doctor Kissinger planteó su deseo de que la palabra de aliento a los militares chilenos en las últimas semanas se guardara en el más estricto secreto.
Al día siguiente, Richard Helms, director de la CIA, envió a Santiago un mensaje inmediato y personal para que sus agentes en la capital chilena hicieran llegar a Viaux Marambio el mensaje de Kissinger. Pero el documento contiene un párrafo que deja al desnudo las verdaderas intenciones de Estados Unidos: impedir por la fuerza que la elección de Allende fuese confirmada por el Congreso chileno que se reuniría el 24 de octubre.(...) 2) Es una política firme y constante que Allende sea derrocado por un golpe. Sería preferible que esto sucediera antes del 24 de octubre aunque los esfuerzos en ese sentido seguirán enérgicamente después de esa fecha. tenemos que seguir generando el máximo de presión hacia ese fin empleando todo recurso adecuado. Es imperativo que estas acciones se implementen clandestinamente y con seguridad, de manera que la mano norteamericana y la de su gobierno permanezcan bien ocultas. Mientras tanto esto nos impone un alto grado de selectividad para establecer contactos militares, y obliga a que esos contactos se hagan de la manera más segura (...)
Era el 16 de octubre de 1970. Habían pasado sólo cuarenta y dos días del triunfo electoral de Allende. El 22 de octubre, seis días después de ese cable de la CIA y dos días antes de la Asamblea del Congreso chileno, el jefe del ejército, general René Schneider, salió de su casa a las ocho y cuarto de la mañana. Schneider había sido nombrado por el presidente saliente, Eduardo Frei Montalva (padre del actual presidente de Chile); había desoído todos los pedidos que le hicieron para que quebrara el orden constitucional y había sido ratificado en su cargo por Allende. A poco de dejar el Barrio Golf donde vivía, su auto fue interceptado por tres vehículos del que bajaron varios hombres. Schneider fue baleado y murió el 25 de octubre, luego de que Allende fuese ratificado por el Congreso. Como cabeza del complot para asesinar a Schneider fue señalado el general Viaux Marambio, que fue detenido y condenado a veinte años de cárcel y cinco de exilio acusado de ser coautor del crimen. En diciembre de 1972 un tribunal militar le rebajó la pena a dos años y mantuvo la condena al exilio. Viaux partió de Chile el 4 de setiembre de 1973, una semana antes del golpe de Pinochet.
Kissinger no duda de la responsabilidad de Viaux Marambio en el asesinato de Schneider. Dice en sus memorias: Entonces, el 22 de octubre, el grupo Viaux, al cual explícitamente se le había dicho que desistiera por medio de la CIA el 17 de octubre, prosiguió por su cuenta, desafiando a la CIA y sin nuestro conocimiento. Trataron de secuestrar al general Schneider y estropearon todo. Schneider sacó su pistola en defensa propia y fue herido mortalmente. La poco disimulada indignación de Kissinger es también un reconocimiento de hasta qué punto él y el gobierno de Nixon estaban comprometidos en el complot contra Allende, que aún no había asumido el gobierno.
Por fin, Salvador Allende recibió la banda presidencial de manos de Eduardo Frei el 3 de noviembre de 1970. Ese mismo día Nixon perdió la mayoría en las dos cámaras del Congreso, tras las elecciones que pusieron en juego 435 bancas de diputados y 35 de senadores. Ese mismo martes, en Washington, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad (NSC), Theodore L. Eliot Jr., elaboraba el Documento de opciones sobre Chile que sería sometido al NSC en la reunión programada para dos días después. La copia a la que accedió Zona lleva como encabezado: Memorándum para el señor Henry Kissinger - Casa Blanca. Se detallan los peligros que, para los Estados Unidos, implicaba el gobierno de Allende y sugiere varias opciones y cursos de acción a seguir por el gobierno de Nixon. A lo largo de quince páginas el NSC señala que Allende (...) Buscará establecer en Chile un sistema autoritario guiado por los principios marxistas. A tal fin dará los pasos para a) Colocar toda actividad económica significativa bajo el control del Estado, incluida la nacionalización de las industrias básicas b) Ganar el control de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas y c) Dominar los medios de comunicación masivos. Allende es un marxista y será fiel a sus metas marxistas, aunque en sus tácticas pueda ser un pragmático que, en tanto y en cuanto convenga a sus fines, podría llegar a tolerar soluciones menos radicales.El documento afirma que (...) El gobierno de Allende tendrá un profundo sesgo antinorteamericano. (...) Es probable que Chile se convierta en refugio de subversivos latinoamericanos y en escenario para movimientos subversivos en otros países. (...) Con toda seguridad llevará a cabo finalmente su intención de reconocer y establecer relaciones diplomáticas con otros países socialistas, incluidos Vietnam del Norte, China comunista, Corea del Norte y Alemania del Este.
No deja de ser irónico que lo que el gobierno de Nixon consideraba peligroso para Chile y América latina, relaciones diplomáticas con China comunista, haya sido dos años más tarde la decisión adoptada por el propio Nixon y uno de los pocos actos de gobierno que pueden exhibirse como uno de sus logros políticos.
El documento del NSC aconseja al gobierno de Nixon mantener una actitud deliberadamente moderada hacia Chile. De esta manera mantendríamos y ejerceríamos nuestra influencia en Chile y tendríamos una considerable flexibilidad e iniciativa, en tanto que aprovechamos al máximo las oportunidades para continuar con nuestros objetivos.
Es obvio que la expresión nuestros objetivos encierra el golpe militar que impulsaba Estados Unidos. El documento del NSC sugiere cuatro opciones a seguir por Nixon marcadas por las letras de la A a la D y graduadas como moderadas (la A) hasta drásticas (la D). No es posible resumirlas todas, pero sí se debe mencionar la opción C, sintetizada como:
Mantener una postura aparentemente correcta, pero sí se debe mencionar la opción C, sintetizada como: Mantener una postura aparentemente correcta, pero dejar en claro nuestra oposición al surgimiento de un gobierno comunista en Sudamérica; actuar en favor de mantener la iniciativa en la relación cara a cara con el gobierno de Allende. Esta opción se plantearía en la convición de que un modus vivendu satisfactorio es en última instancia imposible; que las confrontaciones son, tarde o temprano, inevitables; (...) que lo más importante es que trabajemos para mantener la iniciativa en tanto le negamos flexibilidad a Allende (...)
Como curso de acción respecto al gobierno de Allende, la opción C expresa, entre otras medidas: (...) No brindar apoyo a la renegociación de la deuda chilena. Vetar los pedidos chilenos de préstamos ante el Banco Internacional de Reaseguro y Fomento (N. de la R. Luego sería el Banco Mundial) el BID y el Eximbank, debido a las expropiaciones y políticas económicas. Desaconsejar la inversión norteamericana, de terceros países y multilateral privada en Chile. Acogerse tan pronto como corresponda a las provisiones de la ley de asistencia extranjera para (...) Negar asistencia al país dominado por un movimiento comunista internacional. (..) Negar asistencia económica a los países que comercien con Cuba o Vietnam del Norte. (...) Si se hace evidente la hostilidad antinorteamericana, desalentar el turismo y los viajes a Chile (...) Si Chile comenzara el tráfico comercial aéreo con Cuba, no brindar asistencia a las aerolíneas chilenas, ni nuevos equipos, ni rutas.
Luego el documento aconseja medidas a tomar en el ámbito militar: Si Chile comienza a comerciar con Cuba: mantener la vigilancia de los barcos chilenos que transiten por el Canal de Panamá. Llamar la atención a nuestros aliados de la OTAN sobre la necesidad de que ellos apoyen nuestros intereses de seguridad en el hemisferio occidental. (...) Si Chile desarrolla lazos de seguridad con la URSS: aumentar significativamente la cooperación en seguridad con otros países sudamericanos: Ofrecer a la Argentina la venta de F-4 en términos favorables. N. de la R. Se refiere a aviones de guerra) Proporcionar material selectivo del Plan de Ayuda Militar (MAP) a la Argentina y Brasil. Brindar apoyo a la Argentina en su reclamo sobre el Canal de Beagle (...) Aumentar la asistencia de seguridad interior (MAP y seguridad pública) para Uruguay, Paraguay y posiblemente Bolivia, en base a la amenaza de sufrir una exportación subversiva chilena.
El documento incluye acciones destinadas a las fuerzas políticas no marxistas de Chile y aconseja Brindar un apoyo articulado, tanto a nivel público como privado, a los elementos democráticos en Chile que se opongan al régimen de Allende por todos los medios que se consideren adecuados. (...) Hacer propaganda de manera continua sobre las restricciones a las libertades individuales y la debilidad del régimen de Allende.
El 9 de noviembre de 1970, el sexto día de gobierno de Allende, Henry Kissinger estampó su firma en el Memorándum 93 de Decisión sobre Seguridad Nacional - Ultrasecreto. Sensible. Personal. En él informa que Nixon (...) decidió que la base de nuestra política respecto de Chile estará encuadrada en el concepto vertido en la Opción C del documento interdepartamental presentado el 3 de noviembre.
El golpe contra Allende se puso en marcha desde entonces.
Hace pocos días, el escritor y ensayista estadounidense Gore Vidal, que se caracteriza por lo urticante de sus declaraciones, expresó su opinión sobre Kissinger en un reportaje de la revista griega News Perspective. Al responder a una pregunta sobre la detención de Pinochet en Londres, Vidal dijo: Pinochet va a cantar si lo procesan. Y si lo hace, tengo la esperanza de que Henry Kissinger sea detenido y enjuiciado por lo que hizo con Chile y con Camboya. Creo que Kissinger es el más grande criminal de guerra libre en el planeta. Si detienen a Kissinger, en Estados Unidos va a cundir el pánico, porque el país está muy comprometido en Nicaragua y Guatemala. Hemos estado en eso continuamente desde 1953, volteando gobiernos y asesinando dirigentes. Tal vez, la opinión de Vidal sea, como es habitual en él, cáustica e hiriente. Pero, en todo caso, los documentos desclasificados por el gobierno estadounidense sobre el golpe militar en Chile no parecen coincidir con la frase, un tanto espartana, con la que Kissinger cierra ese capítulo en sus memorias: Fue la oposición que él (por Allende) provocó dentro de Chile lo que dio lugar al golpe militar de 1973. En su concepción, planificación y ejecución nosotros no desempeñamos el más mínimo papel.
Tampoco la CIA, cuyo director colaboraba en forma estrecha con Kissinger y Nixon, fue ajena al golpe. No es un secreto. Pero uno de los documentos desclasificados lo certifica por primera vez. Es un Informe sobre las actividades de la Fuerza de Tareas chilena de la CIA entre el 15 de setiembre y el 3 de noviembre de 1970. Su encabezamiento dice: El 15 de setiembre de 1970 se le encomendó a la CIA que tratara de impedir que el marxista Salvador Allende asumiera la presidencia de Chile el 3 de noviembre. Esta tarea debía ser independiente de los esfuerzos simultáneos que se llevaban a cabo a través o con el conocimiento del Comité 40, el Departamento de Estado y el embajador Korry.
El documento revela: Se formó una fuerza de tareas chilena y se puso en funcionamiento tres días después de que se le asignara la misión a la CIA. Fue conducida por (Tachado) y (Tachado) de alta calificación para la CIA. Fueron llamados de (Tachado) especialmente para este fin. Se formó una comisión simultáneamente en Santiago de Chile y Buenos Aires, Argentina, para manejar el delicado tráfico de cables para la fuerza de tareas. (N. de la R. En setiembre de 1970 gobernaba nuestro país el general Roberto M. Levingston, segundo presidente de la llamada Revolución Argentina) (Párrrafo tachado) Consistió en cuatro oficiales de la CIA con el aspecto, idioma y experiencia capaz de representar diferentes nacionalidades extranjeras. Fueron llamados desde sus puestos en el extranjero a Washington, instruidos e insertados individualmente en (Tachado) de Chile. En Santiago, su único contacto norteamericano era un oficial de la CIA que había residido en Santiago (Tachado) establecieron contactos con los intermediarios chilenos interesados en promover un golpe militar- A raíz de un arreglo especial (y único) solicitado por la CIA, el agregado militar de los EE.UU. en Santiago se puso en bajo la dirección operativa del Jefe del Centro de la CIA allí. Su asistencia y contactos con militares chilenos fueron inestimables en este programa.
Chile se cubrió de sangre desde el 11 de setiembre de 1973. Dos meses después del golpe, el 15 de noviembre, un informe del Departamento de Estado titulado Ejecuciones en Chile reveló, entre otras cifras del terror, que los fusilamientos reconocidos por el gobierno de Pinochet eran 100, que las fuentes de inteligencia afirmaban que eran 320 y que otras 40 personas habían muerto al intentar huir de la custodia militar. Que entre siete y ocho mil personas habían sido detenidas en el Estadio Nacional de Santiago y que sólo 6.500 habían sido liberadas. El informe destacaba en las conclusiones que el total de muertos a dos meses del golpe era: Según autoridades chilenas 600, aproximadamente; según un artículo de Newsweek del 8 de octubre: 2.796; según el artículo del The Washington Post del 21 de octubre sobre la declaración del director de la CIA, William Colby al Comité del Congreso: 2.000 o 3.000
El documento afirma: Los líderes chilenos justifican estas ejecuciones como totalmente legales al aplicar la ley marcial bajo lo que denominan un estado de sitio en tiempos de guerra.
Diez días después del golpe contra Allende, el 21 de setiembre de 1973, Richard Nixon designó a Henry Kissinger secretario de Estado. Asumió su cargo al día siguiente. Menos de un mes después, el 16 de octubre, Kissinger fue honrado con el Premio Nobel de la Paz.
http://edant.clarin.com/suplementos/zona/1999/02/21/i-00810e.htm

DISCURSO DE SALVADOR ALLENDE


http://www.youtube.com/watch?v=cA1PHmsgo8A

EDUARDO GALEANO
MEMORIAS DEL FUEGO
11 de septiembre de 1973
Santiago de Chile


La trampa
Por valija diplomática llegan los verdes billetes que financian huelgas y sabotajes y cataratas de mentiras. Los empresarios paralizan a Chile y le niegan alimentos. No hay más mercado que el mercado negro. Largas colas hace la gente en busca de un paquete de cigarrillos o un kilo de azúcar; conseguir carne o aceite requiere un milagro de la Virgen María Santísima. La Democracia Cristiana y el diario «El Mercurio» dicen pestes del gobierno y exigen a gritos el cuartelazo redentor, que ya es hora de acabar con esta tiranía roja; les hacen eco otros diarios y revistas y radios y canales de televisión. Al gobierno le cuesta moverse; jueces y parlamentarios le ponen palos en las ruedas, mientras conspiran en los cuarteles los jefes militares que Allende cree leales.
En estos tiempos difíciles, los trabajadores están descubriendo los secretos de la economía. Están aprendiendo que no es imposible producir sin patrones, ni abastecerse sin mercaderes. Pero la multitud obrera marcha sin armas, vacías las manos, por este camino de su libertad.
Desde el horizonte vienen unos cuantos buques de guerra de los Estados Unidos, y se exhiben ante las costas chilenas. Y el golpe militar, tan anunciado, ocurre.

Allende
Le gusta la buena vida. Varias veces ha dicho que no tiene pasta de apóstol ni condiciones para mártir. Pero también ha dicho que vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir.
Los generales alzados le exigen la renuncia. Le ofrecen un avión para que se vaya de Chile. Le advierten que el palacio presidencial será bombardeado por tierra y aire.
Junto a un puñado de hombres, Salvador Allende escucha las noticias. Los militares se han apoderado de todo el país. Allende se pone un casco y prepara su fusil. Resuena el estruendo de las primeras bombas. El presidente habla por radio, por última vez:

—Yo no voy a renunciar...

La reconquista de Chile
Una gran nube negra se eleva desde el palacio en llamas. El presidente Allende muere en su sitio. Los militares matan de a miles por todo Chile. El Registro Civil no anota las defunciones, porque no caben en los libros, pero el general Tomás Opazo Santander afirma que las víctimas no suman más que el 0,01 por 100 de la población, lo que no es un alto costo social, y el director de la CIA, William Colby, explica en Washington que gracias a los fusilamientos Chile está evitando una guerra civil. La señora Pinochet declara que el llanto de las madres redimirá al país.
Ocupa el poder, todo el poder, una Junta Militar de cuatro miembros, formados en la Escuela de las Américas en Panamá. Los encabeza el general Augusto Pinochet, profesor de Geopolítica. Suena música marcial sobre un fondo de explosiones y metralla: las radios emiten bandos y proclamas que prometen más sangre, mientras el precio del cobre se multiplica por tres, súbitamente, en el mercado mundial.
El poeta Pablo Neruda, moribundo, pide noticias del terror. De a ratos consigue dormir y dormido delira. La vigilia y el sueño son una única pesadilla. Desde que escuchó por radio las palabras de Salvador Allende, su digno adiós, el poeta ha entrado en agonía.
http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/memoria.del.fuego/19730911.htm

YO PISARÉ LAS CALLES NUEVAMENTE


http://www.youtube.com/watch?v=gOzrfXpEhWg



Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo
De:Pablo Neruda
Del:'73

De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón, de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.
Donde estuvo, en los países más lejanos, los pueblos admiraron al presidente Allende y elogiaron el extraordinario pluralismo de nuestro gobierno. Jamás en la historia de la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, se escuchó una ovación como la que le brindaron al presidente de Chile los delegados de todo el mundo.
Aquí en Chile se estaba construyendo, entre inmensas dificultades, una sociedad verdaderamente justa, elevada sobre la base de nuestra soberanía, de nuestro orgullo nacional, del heroísmo de los mejores habitantes de Chile. De nuestro lado, del lado de la revolución chilena, estaban la Constitución y la ley, la democracia y la esperanza.
Del otro lado no faltaba nada. Tenían arlequines y polichinelas, payasos a granel, terroristas de pistola y cadena, monjes falsos y militares degradados. Unos u otros daban vueltas en el carrusel del despecho. Iban tomados de la mano el fascista Jarpa con sus sobrinos de "Patria y Libertad", dispuestos a romperles la cabeza y el alma a cuanto existe, con tal de recuperar la gran hacienda que ellos llamaban Chile. Junto con ellos, para amenizar la farándula, danzaba un gran banquero y bailarín, algo manchado de sangre; era el campeón de rumba Gonzalez Videla, que rumbeando entregó hace tiempo su partido a los enemigos del pueblo. Ahora era Frei quien ofrecía su partido demócratacristiano a los mismos enemigos del pueblo, y bailaba además con el ex coronel Viaux, de cuya fechoría fue cómplice.
Estos eran los principales artistas de la comedia. Tenían preparados los viveros del acaparamiento, los "miguelitos" , los garrotes y las mismas balas que ayer hicieron de muerte a nuestro pueblo en Iquique, en Ranquil, en Salvador, en Puerto Montt, en la José María Caro, en Frutillar, en Puente Alto y en tantos otros lugares. Los asesinos de Hernán Mery bailaban con naturalidad santurronamente. Se sentían ofendidos de que les reprocharan esos "pequeños detalles".
Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende.
Es curioso que los dos provinieran del mismo medio, de la burguesía adinerada, que aquí se hace llamar aristocracia. Como hombres de principios, empeñados en engrandecer un país empequeñecido por la mediocre oligarquía, los dos fueron conducidos a la muerte de la misma manera.
Balmaceda fue llevado al suicidio por resistirse a entregar la riqueza salitrera a las compañias extranjeras. Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañias inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.
En ambos casos las casas de los presidentes fueron desvalijadas por órdenes de nuestros distinguidos "aristócratas". Los salones de Balmaceda fueron destruidos a hachazos. La casa de Allende, gracias al progreso del mundo, fue bombardeada desde el aire por nuestros heroicos aviadores.
Sin embargo, estos dos hombres fueron muy diferentes. Balmaceda fue un orador cautivante. Tenía una complexión imperiosa que lo acercaba más al mando unipersonal. Estaba seguro de la elevación de sus propósitos. En todo instante se vió rodeado de enemigos. Su superioridad sobre el medio en que vivía era tan grande, y tan grande su soledad, que concluyó por reconcentrarse en sí mismo. El pueblo que debía ayudarle no existía como fuerza, es decir, no estaba organizado. Aquel presidente estaba condenado a conducirse como iluminado, como un soñador: un sueño de grandeza se quedó en sueño. Después de su asesinato, los rapaces mercaderes extranjeros y los parlamentarios criollos entraron en posesión del salitre: para los extranjeros, la propiedad y las consesiones; para los criollos las coimas.
Recibidos los treinta dineros todo volvió a su normalidad. La sangre de unos cuantos miles de hombres del pueblo se secó pronto en los campos de batalla. Los obreros más explotados del mundo, los de las regiones del norte de Chile, no cesaron de producir inmensas cantidades de libras esterlinas para la City de Londres.
Allende nunca fue un gran orador. Y como estadista era un gobernate que consultaba todas sus medidas. Fue el antidictador, el demócrata principista hasta en los detalles. Le tocó un país que ya no era el pueblo bisoño de Balmaceda; encontró una clase obrera poderosa que sabía de que se trataba.
Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aun, es la más importante en la historia de Chile. Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.
Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.
Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres dias de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadáver. La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio. La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A reglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques, muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón, envuelto en humo y llamas.
Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.
http://www.laventolera.org.ar/biblioteca/ponencias/416-pablo-neruda-mi-pueblo-ha-sido-el-mas-traicionado-de-este-tiempo

VICTOR JARA


http://www.youtube.com/watch?v=en8yqVxuT-U

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REZO LAICO DE ALFONSÍN

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PREAMBULO CONSTITUCIONAL

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En la madrugada del día de la fecha 8 de Enero de 2009 falleció nuestro querido Luís "Bicho" León. Sus restos serán velados en el Congreso de la Nación a partir de las 15 hs. Recomiendo leer Semblanza de Luis Leon por Ing. Mario Jaraz

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25 años y para siempre!

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" En esta pagina voy a tratar de reflejar mas de cuarenta años de militancia política al servicio de los intereses nacionales, de la sociedad, de quienes me votaron en mis sucesivos mandatos legislativos y partidarios y de la Unión Cívica Radical. Son décadas donde puse junto a muchos otros de mi generación, esfuerzo, lucha, trabajo, estudio y la pasión de un compromiso ideológico que aquí volcare en reflexiones, documentos, proyectos parlamentarios, acciones, comunicados de prensa y toda otra forma de expresar lo que ha sido el intento de mantener coherencia, un valor hoy descuidado por la política, en la defensa y promoción de principios nacionales, democráticos, progresistas, propios de la raíz filosófica del radicalismo y de su dilatada presencia histórica".LEOPOLDO MOREAU.

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FLORentina DE RADICAL!

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DECALOGO DE LA MUJER POLITICA (hacé click en la foto y entrá al blog de DAMAS AL FRENTE) LA FUNDACION KONEX, PREMIA A MARIA FLORENTINA GOMEZ MIRANDA El próximo lunes 10 de noviembre, a las 19 horas, la Fundación Konex realizará la ceremonia de entrega de los "Premios Konex". La misma se llevará a cabo en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos AiresDurante dicha ceremonia se les otorgará la "Mención Especial Konex Mercosur" a la Dra. María Florentina Gómez Miranda y Estela de Carlotto..

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