miércoles, 9 de septiembre de 2009


"RICARDO BALBÍN, caudillo que nació en cuna humilde y murió en la humildad. ¿Qué elogio más grande puede hacerse de un hombre que tuvo a su alcance todos los bienes materiales?"
ERNESTO SÁBATO.





"CANCIÓN DEL HOMBRE LIBRE"*
DE ANTONIO ESTEBAN AGÜERO


"A pesar de la reja y de la celda
que rezuma humedad y sangre viva
entre los poros de la muda piedra,
yo seré siempre libre
A pesar de la radio que destila
vino fatal y cáñamo siniestro
sobre la oreja de la muchedumbre,
yo seré siempre libre."



*'Canción del Hombre Libre', de 'Canciones para la Voz Humana'. Sobre la opresión durante los dos primeros gobiernos peronistas. Agüero fue radical y luego le dedicó un famoso poema al Presidente Arturo Illia.
fuente: http://ricardobalbin.tripod.com/perseguido.htm

DISCURSO DE RICARDO BALBÍN EN LOS DEBATES DEL DESAFUERO
Motivos del desafuero
Sesión del 29 de Septiembre de 1949, de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina. Oficiaba de Presidente de la Cámara, Héctor J. Cámpora. En la misma se votó el desafuero del presidente de la bancada radical, el Dr. Ricardo Balbín, quien pronunció este discurso en su defensa:

"Se va a tratar de suspenderme en el ejercicio de mis funciones, en virtud de un proceso por desacato, motivado por un discurso que pronunciara en una asamblea de mi partido.
Ha dicho bien el señor diputado Vítolo cuando afirmó que no soy capaz de rectificaciones. No porque considere que la defensa no es un derecho, sino porque en estos trances los hombres públicos no defienden sus derechos, sino que tienen que prestigiar a los hombres que los escuchan y que los quieren.
¡Cómo puedo decir ante muchos, lo que sea capaz de negar después ante un juzgado!.
Mis afirmaciones son claras y limpias, decididas y categóricas. Son mi lucha, mi modo de vivir; mi contribución modesta a la República. Yo no tengo la culpa de mi lenguaje, a mí me lo enseñó la adversidad.
No alcanzo a comprender cómo los hombres pueden juzgar situaciones según la medida del término que se use. A mí no me ofende el término; me ofende la intención. Repito que no alcanzo a comprender cómo la civilización tiene que llegar a tanto como para que en nombre de las sutilezas del lenguaje se pueda ofender sin ofender; se pueda desacatar sin estar en desacato.
Yo prefiero lo otro: el lenguaje popular y llano, para que el pueblo entienda con rudeza las cosas rudas de la Nación. Cuando el Estado se desenvuelve normalmente dentro de una concepción democrática, creo que todos los hombres que actuamos en política tenemos que superamos para superar al pueblo. Si hemos alcanzado una cultura, debemos tratar de volcarla para educar al pueblo. Si hemos alcanzado una experiencia, mostrar nuestra experiencia, para que le sirva a quienes no tengan tiempo para experimentar.
Pero tiene que abandonarse un poco ese léxico docente cuando la vida de un hombre se ha desarrollado en las luchas por las cosas del país y se ha desenvuelto en el ambiente en que yo he vivido mi vocación cívica.

Aprendí a hablar este lenguaje desde 1930 en adelante. Lo utilicé contra la dictadura de Uriburu y lo fuí usando durante el largo fraude que imperó en mi Provincia, donde a veces dejamos de hablar para romper urnas, obligados a dignificar la conciencia ciudadana. Eran épocas de intimidación popular. Había un ambiente de intimación, y los pueblos no se sacan del estado de intimidación con versos, sino mostrando el coraje civil de los que son capaces de jugarse por el pueblo.
Así viví mis años de lucha ciudadana desde 1930 hasta hoy. Y ahora me encuentro frente a esta ficción que me entristece. Algunos de los que han de votar esta tarde me aplaudían cuando usaba este lenguaje contra Uriburu. Muchos de los que han de votar esta tarde eran mis amigos en la lucha contra el fraude. ¿Qué culpa tengo yo si sigo creyendo lo de antes y ellos han cambiado, lealmente, sus convicciones? Pero no se puede diferenciar el concepto para modelar nuevas voluntades. Yo no he cambiado. Soy el mismo. ¡Y seré el mismo! Porque este es ya un deber que se adquiere a cierta edad en la vida cívica, no para usufructuar cosas, sino para dignificar pueblos.
He de resultar torpe en la expresión de mis ideas esta tarde porque yo nunca viví un minuto defendiéndome. Siempre puse todo lo mío al servicio de las cosas de la colectividad, de honrada manera, como yo pensaba.
Tal vez no resulte eficaz en mi defensa: pero están equivocados todos los señores diputados. ¡Mi defensa! Digo aquí una palabra más, que es el anuncio de mis deterninaciones, que es el anuncio de la razón de mi actividad, que será la que demuestra en cierta parte el justificativo de mi conducta.
No se mueve la Cámara por propia voluntad. No es cierto. No se mueve el juzgado por propia voluntad. No es cierto. No tiene coraje judicial el juez que ha mandado esa nota. Es de los que anduvieron en los pasillos del Congreso este último tiempo, mendigando la ratificación del nombramiento como una definición de que la justicia se condicionaba al color político de quienes lo designaban.
¡Córno he de pensar que se mueven con sentido judicial! Son aparcerías: pequeñas disminuciones: desjerarquizaciones de la función judicial.
Tampoco creo que sea la voluntad soberana de la Cámara la que se mueve ahora. Yo sé, me consta, qué directores políticos actuales se han movido detrás de este proceso buscando ventajas o aparcerías: que es la voluntad de sectores peronistas la que resuelve el problema de esta tarde.
No es la voluntad de la Cámara. Lo saben bien los señores diputados. Aquí se responde a una consigna: se cumple una consigna y me parece bien. No lo reprocho. Reprocho el sistema. (...)
Demasiadas ventajas tiene el peronismo. Son excesivas las ventajas. El Presidente o el jefe del paltido -no sé cuándo habla de una o de otra manera, porque se confunde en los discursos-, ¿cómo quiere que respondamos nosotros cuando dice que somos antipatrias? No sé cómo tenemos que utilizar nuestro lenguaje para contestarle cuando dice que somos traidores al país. ¿Qué lenguaje hemos de usar para decirle al pueblo que no somos antiargentinos dentro de la República? ¿Cómo tengo que conducirme en mi oposición frente a un Presidente que confunde bandera y divisas, se comporta como él quiere y agravia en las condiciones que se le antojan? Es difícil la conducción y la réplica. y entonces tenemos que tomarlo en conjunto, en su total personalidad. Al tomarlo como jefe de partido, como jefe de gobierno, no pedimos ventajas ni exigimos definiciones previas. (...)
Señores diputados: óiganlo bien. Echan a un hombre a la calle para vivir ustedes en libertad sin darse cuenta de que yo seguiré siendo libre, mientras todos ustedes quedan presos e incapacitados para reaccionar.
Quién sabe si en lo recóndito de sus almas no están trabajados por la preocupación de que quien faltaba hoy podría correr mañana la suerte de este diputado radical. Es el país, señor presidente, el que va entrando en un proceso de confusión. Somos todos nosotros quienes nos vamos embarullando un poco en las realizaciones argentinas. Todos somos responsables de algo en este proceso. Tal vez éste sea un proceso de esclarecimiento argentino que necesariamente deba hacerse a través de la confusión.
Si ésta fuera una revolución auténticamente argentina, triunfante y orgullosa, abriría las puertas a la prédica, a la difusión de ideas, al entrechocar de pasiones, al decir y al dejar decir; para que el pueblo, en definitiva, fuera quien resolviera si están bien o mal en la conducción quienes conducen. Pero de esta manera, de un modo u otro, se llega al plebiscito unilateral, a la intimidación, para que la conciencia argentina, en vísperas electorales, no sea considerada como la de una ciudadanía sino como la de un rebaño.
Nosotros no lo queremos. Hasta el último instante de nuestra lucha estaremos en esta situación, porque no queremos agraviar a nadie. ¡Lo único que queremos evitar es que este gobierno revolucionario se encuentre desacatado contra la República! Se lo está cuando arbitrariamente se buscan medios extraordinarios que no se necesitan para la conducción de un buen gobierno; se está en la contrarrevolución cuando se intimida, se persigue, se controla y se espía. (...)
Yo, señor presidente, hace tres años que estoy en este tipo de lucha, pero vengo desde lejos. No he aprendido todo lo que puede hacer un oficialismo desbordado, pero estoy resuelto a sufrirlo todo para que no lo tengan que sufrir las generaciones futuras. Nosotros estamos trabajando para el porvenir y hemos renunciado a nuestra comodidad personal. ¡Nosotros tenemos sentido de futuro, no barriga de presente!.
Por eso somos esto; por eso somos este renacer de la esperanza argentina. Antes nosotros éramos pocos y ustedes muchos. ¡Sería conveniente que se entretuvieran en averiguar por qué ahora nosotros vamos siendo más, y ustedes menos!
No pienso que se busca la eliminación de un hombre para marchitar este renacer argentino. Sería hacerle poco favor a la recuperación moral del país, que viene sola, espontánea y vibrante porque ese es el destino de la nacionalidad. Hablamos frente a las multitudes, y si nos aplauden no es porque encuentren en nuestras expresiones una verdad desconocida, sino porque quien habla en alta voz está interpretando el pensamiento de los que no tienen necesidad u ocasión de decirlo directamente.
Nosotros no estamos acertando con el alma de la ciudadanía argentina; sólo estamos diciendo, en alta voz, lo que ya está pensando la ciudadanía de la República.
La Cámara resuelve mi propia detenninación. ¡Está equivocado el señor juez si piensa que yo habré de ir ante él a prestar declaración indagatoria o a ofrecer pruebas! ¡Cómo habría de hacerlo, señores diputados, si la Cámara de Diputados de la Nación condena sin pruebas! Si el Parlamento de la República es insensible, ¿cómo le daré posibilidades a un juez, para que disminuya a la Cámara? ¡El proceso está terminado, definitivamente concluido!. La Cámara suspende a un diputado por esas constancias leídas.¡Yo no le voy a hacer el agravio de colocar al juez en condiciones de decir cosas distintas!.
La Cámara no ha preguntado al inculpado cuáles fueron los términos de su discurso. Yo creo que eso significa tanto como notificarme que es inútil que se lo diga al juez. ¡Tampoco se lo diría, por el respeto que tengo por el Congreso de la Nación Argentina!.
Yo iré, como lo he prometido, sólo a decirle al juez : "aquí me tiene; no declaro, ni pruebo, condene, porque ya me condenó la Cámara de Diputados de la Nación".
¡Cómo voy a hacer responsable a un empleado judicial! Este es el destino del proceso, y así tiene que terminar: Cuando el señor diputado por la mayoría fundamentaba el pedido de mi suspensión, yo lo consideraba como la acusación del fiscal que habrá de venir a ese sumario. ¡Quiera el destino que a aquél no le tiemble la mano y diga cosas idénticas!
Hay hombres en la vida pública que no pueden entrar en triquiñuelas judiciales. ¡Yo no puedo ir a decirle a ese juez que tengo testigos para decir que esa policía miente! ¡Cómo no ha de mentir si está pagada por quienes me acusan!. Yo no voy a buscar ciudadanos dignos para ir a custodiar mi dignidad, porque la de ellos es la mía. Si yo soy expulsado de la Cámara de Diputados de la Nación el agravio es para ellos, y después para mí; pero esto último no tiene importancia (...)
Desde 1930 el radicalismo está detenido en el tiempo. Lo saben muchos de los señores diputados, a quienes yo he visto luchar a mi lado durante trece años. Ellos pueden criticar al radicalismo de hoy en adelante, pero no es justo ni razonable decir que él estuvo con las oligarquías, con la prepotencia y el capitalismo, cuando saben que toda la generación del 30 viene bregando por encontrar la posibilidad de realizar la gran revolución demorada del radicalismo.

Como no somos egoístas, y como tenemos rotos los relojes y los almanaques, yo he dicho esto que repetiré en todas partes: ¡el radicalismo debe al país una revolución social, la realización total de su programa, que lo realizará pese a los procesos por desacato! ¡El deberá ser cumplido, porque es un designio argentino!. Yo comprendo que muchos de ustedes tuvieron nuestras mismas inquietudes y afanes, y que en un determinado momento creyeron que ese era el camino para realizar la revolución demorada del radicalismo. Nosotros sabíamos que no, y que nos quedamos. Muchos de ustedes se fueron creyendo que allí estaba la gran estabilidad. Ya tres años de realización revolucionaria yo pregunto si la legislación actual que dicta este Parlamento, si el régimen de prohibición que existe en el país, y la traba a la difusión de ideas, si el control de la radio, si el monopolio de producción, si el régimen legal y económico del país puede ser la revolución del radicalismo. Sin embargo, siguen caminando por la senda del error, perdiendo esfuerzos y gastando tiempo.
Todos los triunfadores, señor presidente, tienen la creencia de su perpetuidad; todos los triunfadores creen que vivirán su vida entera en el triunfo. Cuando una minoría les dice que están equivocados y que algún día los vencerán, se ríen, como se ríen todos ustedes ahora. ¡Así se reía otro oficialismo de mi provincia que nos gobemó durante 13 años con el fraude cuando pensaba que aquello era para toda la vida! Ahora, en esta época y en este tiempo, con idéntico optimismo, ustedes ven la posibilidad de sobrevivir: Pero nosotros, que tenemos la vieja experiencia de nuestros sacrificios, sabemos que esto termina, y como no trabajamos para nosotros, sabemos que nuestros hijos llegarán a tiempo.
Estas son las cosas que de una u otra manera decimos en las calles: éstas son las cosas que de una u otra manera seguiremos diciendo en todas las tribunas. Si el señor Presidente quiere una oposición débil tengo que llegar a reconocer que no es tan fuerte como parecía, o que, por lo menos, no siente la argentinidad como yo la siento; no tiene el coraje civil que nosotros desparramamos por todas partes. Son dos concepciones distintas. Por eso usamos dos lenguajes diferentes y somos dos posibilidades diferentes.
Yo pregunto: si a un ministro se le pudiera hacer proceso por desacato, ¿hubiera procesado este oficialismo al Ministro de Educación cuando dijo todas esas monstruosidades de la oposición, no con lenguaje de maestro, sino con un idioma de analfabeto?
Quieren decir que tienen y quieren una ventaja extraordinaria. ¿Nos puede agraviar el Presidente en su doble condición; también puede aludirnos su esposa en su doble condición: de esposa y de dueña de Trabajo y Previsión mediante la ayuda social; puede injuriarme el señor Teisaire, senador y jefe del Partido Peronista ?
Si a mí me expulsan de la Cámara por definir ideas, no sé qué debiera hacerse con el presidente del partido peronista si fuera diputado de la oposición al amenazar de hecho a toda la ciudadanía libre de la República.
¿No ve, señor presidente, que son difíciles las cosas y las situaciones? Yo sé que pierdo el tiempo en cuanto signifique pretender variar este espectáculo y la decisión que ha de tomar la Cámara. Pero estoy ganando tiempo porque tenemos resuelto no perder un minuto para decir estas cosas argentinas. Aquí, en la calle o en la cárcel. A veces es necesario que en un país entren algunos dignos y libres a la cárcel para conocer dónde irán después los delincuentes de la República.
Yo sé, señor presidente, que todo esto suena ridículo para algunos; quiero creer que mueve a preocupación a otros. Ridiculez para todos los resentidos sociales, para los que van a ir con alegría de mueca a verme entrar y a quienes yo encontraré allí mismo cuando tenga que salir. Alegría de resentidos que es tristeza contenida, y por eso es mueca. Preocupación para otros, austera preocupación para los que meditan y comprenden.
No busco la posibilidad de que ellos vengan; nosotros queremos que venga el pueblo. Lo único que deseo es que puedan modificar el criterio del gobierno para salvar a tiempo los prestigios del país, maltrechos por esa revolución que era su orgullo.
No me detendré, señor presidente, en la puerta de mi casa a ver pasar el cadáver de nadie; pero tenga la seguridad señor presidente, que estaré sentado en la vereda de mi casa viendo pasar los funerales de la dictadura para bien del país y para honor de la República y de América. Si con irme de aquí pago precio como cualquier otro de los luchadores de mi partido; si este es el precio por el honor de haber presidido este bloque magnífico, que es una reserva moral del país, han cobrado barato; fusilándome, todavía estaríamos a mano. Nada más.... "
Dr. RICARDO BALBÍN
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FUENTE: http://ricardobalbin.tripod.com/balbindesafuero.htm

BALBÍN Y EL BLOQUE DE LOS 44
Durante los dos primeros gobiernos del Coronel Juan Perón (1946 - 1955), la oposición sólo se concentró en un reducido grupo de diputados nacionales radicales (cuyo número originario era más que ínfimo: '44'), ya que en el Senado eran todos peronistas. De las penurias que tuvieron que sufrir estoicamente los diputados radicales da cuenta este fragmento del libro de Hugo Gambini, 'La Historia del Peronismo'.
El bloque radical (de los 44) tenía de presidente al Dr. Ricardo Balbín, al Dr. Arturo Frondizi como vicepresidente primero, y Antonio Sobral como vicepresidente segundo; Luis R. Mac Kay y Oscar López Serrot como secretarios y Pedro Zanoni como tesorero


EL BLOQUE DE LOS 44 FRENTE AL PODER TOTAL
POR HUGO GAMBINI
"Al encontrar bloqueados los cauces naturales de expresión -prensa y radiofonía-, los opositores debieron refugiarse en el último reducto habilitado por la legalidad constitucional: el parlamento. Fue allí donde los radicales jugaron su papel más significativo en este período. Para uno de sus protagonistas, Gabriel del Mazo, ésta sería "la más importante experiencia legislativa que haya realizado el radicalismo". Las elecciones de 1946 habíanle asignado la bancada minoritaria, con sólo dos excepciones: Reynaldo Pastor y Justo Díaz Colodrero, ambos conservadores. Pero el Bloque de los 44, como se dio en llamarlo, comprendía a los dirigentes más notorios; también debieron asumir la virtual dirección partidaria, pues la Unión Cívica Radical soportaba, explicó Del Mazo, "una crisis de sus órganos superiores, que hizo del bloque parlamentario prácticamente, y popularmente reconocido, su cuerpo de orientación nacional".
La mesa directiva de ese organismo cargaba con una doble responsabilidad: combatir en el recinto y custodiar la unidad de los cuadros. Para la primera función contaba con elementos valiosos, fogueados en el juego parlamentario y que veían facilitada su labor por la inexperiencia de la bancada mayoritaria; la segunda misión se cumpliría por añadidura, pues bastaba con mantener encendido el liderazgo de sus dirigentes. En esa tarea rivalizaban todos a través del discurso sensacionalista, una especialidad en la que brillaban intransigentes y unionistas. Acostumbrado al lenguaje impactante, Ernesto Sammartino no desaprovechó la primera oportunidad que se le brindó en 1946 para lanzar sus dardos. "Algunos diputados que se sientan en los escaños de la mayoría conocen, como Panurgo, las cuarenta formas del hurto", exclamó en la sesión del 8 de agosto. Después, al vislumbrarse una inminente sanción contra él, ensayó esta explicación: "Yo no dije robo, sino hurto y hurta quien se apodera de la voluntad de sus conciudadanos por medio de engaños y sofismas". En la reunión posterior la mayoría aprobó el despacho de una comisión integrada para tratar "el caso Sammartino", la que resolvió suspenderlo por tres sesiones. El diputado peronista Antonio Andreotti aprovechó para recordar otra de sus frases urricantes: "Ese señor dijo que detrás de las bambalinas está el patrón del circo, señalando a cada uno su papel; no se puede tolerar que nos siga insultando así". Dos meses después, una tarde en la que Sammartino atendía su estudio de abogado, en el tercer piso de San Martín 448, donde acababa de instalarse en sociedad con David Blejer, recibió la visita de un hombre corpulento. El diálogo fue breve: -Yo actué con usted en la segunda y en la tercera, doctor. -Usted no actuó conmigo en ninguna parte y yo no lo conozco. ¿Qué quiere? -Bueno, es cierto, no me conoce, pero usted insultó al coronel y no se lo vamos a permitir. ¡Vengo a pedirle cuentas! Sammartino logró empujarlo fuera del estudio y cerró la puerta; del otro lado, con un pequeño revólver, el atacante vociferaba: "¡Te voy a matar! ¡Abran que lo liquido!". Blejer salió con Ricardo Panello, empleado del estudio, y junto con un vecino de piso, el ingeniero Pietranera, lo redujeron hasta desarmarlo. Fue sencillo, porque el cargador del revólver había caído al suelo inexplicablemente. Rato después, un agente de policía se encargaba del arma y de su propietario, quien no ofreció la menor resistencia; así pudo establecerse que se trataba de Manuel Costa, un español de 37 años que había servido al caudillo conservador Alberto Barceló. "Evita lo envió para matarme, pero tomó tanto vino que le salió mal", festejó risueñamente Sammartino. En junio de 1947 Sammartino se despachó contra una serie de artículos firmados por Perón en los diarios oficialistas. "La historia se inicia, para él, con su llegada; ¿y antes no existió nada en este país?. La torpeza mental, creo, no ha sido nunca defecto de los grandes presidentes argentinos, y el nuestro acusa ahora falta de ponderación mental y de equilibrio moral", protestó en el recinto. Tres días después, cuando fundamentaba un proyecto sobre rendición de honores a funcionarios y exaltaba "la humildad de la Junta de gobierno de 1810, que jamás extendía los agasajos a las esposas de sus miembros", fue interrumpido por los legisladores peronistas, quienes le reclamaron furiosos por una de sus frases más cortantes. Fue cuando dijo: "El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos. Que siga maullando, que a mí no me molesta. ..". Al escucharse estas palabras, una batahola sacudió el recinto y se vio a Colom intercambiar insultos con Sammartino; cuando estaban a punto de golpearse, el diputado radical Gregorio Pomar saltó de su banca y los separó. Pero no se pudo impedir que al día siguiente ambos volvieran a toparse en otro lugar más apropiado: la quinta de Héctor Sustaita Seeber, donde se realizaría el duelo a pistola para lavar los agravios. Pomar y Dellepiane apadrinaban a Sammartino, mientras que Antonio J. Benítez y Héctor Cámpora representaban a Colom. Cuando el juez del lance, Floro Lavalle, llamó a una reconciliación, ambos se negaron y pidieron que si a pesar del primer disparo quedaban con vida, se autorizara un segundo tiro y sólo a diez pasos de distancia en lugar de veinte. "¡Esto es un asesinato!", advirtió Lavalle; pero no tuvo oportunidad de confirmar su presunción, porque el armero, citado para las seis de la tarde, llegó con varias horas de retraso, cuando la visibilidad era escasa (debido a la densa neblina), y con las armas sobrecargadas de pólvora -premeditadamente- para que los tiros se desviaran. No hubo necesidad de utilizar las ambulancias enviadas por la presidencia, ni los servicios de dos dadores voluntarios de sangre, pues los contendores resultaron ilesos. El cirujano Jorge Taiana, dispuesto a intervenidos quirúrgicamente, guardó su instrumental; Colom se fue directamente al despacho presidencial, donde Perón lo abrazó efusivamente, y Sammartino se estrechó en brazos de Frondizi, en cuyo automóvil regresó. Sus versiones siempre guardaron restos de la vieja disputa: "Como el armero tardó tanto, ofrecí batirnos a revólver. Los dos estábamos armados. Pero no me dejaron", recordó Colom. "El armero tardaba porque Colom lo había coimeado; por su culpa no sirvieron los tiros", se quejaría Sammartino. Pero el armero era un amigo de Lavalle, quien no quería el duelo.
Los incidentes habían engendrado la idea de expulsar a Sammartino del parlamento, criterio que aceptó la mayoría de la comisión especial destinada a estudiar su situación y que fue debatida en la sesión del 5 de agosto de 1948. El informante José María Conte Grand, historió las intervenciones de Sammartino y las calificó de "ofensivas y humillantes". En disidencia, fundamentó su despacho de minoría el diputado radical Alfredo Vítolo, quien apeló a citas históricas: "Al cerrar el parlamento británico, en 1600, Cromwell colgó un cartel que decía 'Se alquila esta casa'. Cuando la oposición es silenciada, deja de existir el gobierno republicano y la mayoría comete un golpe de Estado, como decía Royer Collard en la cámara francesa". Rato después, Sammartino optó por hacer su propia defensa y exclamó: "No hemos venido aquí a ensayar reverencias frente al látigo ni a bailar lanceros. Esta no es una boíte de moda, ni un club social. Esta es la Cámara libre de un pueblo libre y un presidente de la República no puede hablar como el jefe de una tribu al compás de tambores de guerra, para despertar el odio o la adhesión de las turbas ululantes. ¿Hemos planteado acaso alguna cuestión cuando el presidente dijo, el 23 de junio último, que éste era un pueblo en el que había diez millones de vagos, o cuando expresó que es un pueblo de acomodaticios?". Finalmente, Sammartino se lamentó de "ser el protagonista del profundo drama que vive el régimen parlamentario argentino" y recalcó su voluntad de "reincidir una y mil veces en usar el derecho de palabra y de pensamiento". La votación fue precedida de un altercado entre Bernardino Garaguso y Ricardo Balbín, quienes dialogaban fuera del debate. -Usted, Balbín, no pudo entrar al peronismo porque quiso ser jefe. .. -Tendría que contestarle algo irreparable. -No personalice, señor diputado -terció el presidente Cámpora. -Quiero decirle al señor diputado que miente como un canalla -insistió Balbín. -Y a más, ¡que es un canalla! -añadió Agustín Rodríguez Araya. -¡Farsante! -concluyó Garaguso. La votación otorgó 104 sufragios a favor de la expulsión y 42 en contra. La bancada oficialista coronó la sesión al grito de ¡Viva Perón! y el bloque opositor, ya con su primera baja, contestó: ¡Viva la República!. Sammartino había perdido su banca. Un año después de la expulsión de Sammartino, su correligionario Agustín Rodríguez Araya corría idéntica suerte, a raíz de un discurso pronunciado en Santa Fe durante la campaña para elegir gobernador. (Había comparado al gobierno con los personajes de un cuento de Las mil y una noches: Alí Babá y los cuarenta ladrones). La tarde de la votación definitiva, el 9 de junio de 1949, Rodríguez Araya se defendió con un nuevo ataque: "Dicen que me referí a Alí Babá, pero esto es poco, comparado con el IAPI, porque en el IAPI está la lámpara de Aladino, y quien la frota se enriquece en un diez por ciento". Exhibiendo pomposamente un cúmulo de documentos que desbordaban el pupitre de su banca, el legislador radical preguntó: " ¿Dónde están las mil toneladas de rayón que el IAPI prometió adjudicar a los comerciantes? Yo tengo aquí la respuesta: están en manos de Miguel Miranda, quien detrás de un personero se las adjudicó a sí mismo. ¿Qué fue de los mil automotores que iban a ser lanzados al mercado y que fueron adjudicados al señor Lima? Yo tengo fotocopias de los expedientes que prueban esas irregularidades". Cuando el diputado peronista Argaña intentó interrumpirlo, el radical Federico Fernández de Monjardín lo detuvo: "¡Cállese la boca y déjelo hablar, lengua de papel de lija!". Rodríguez Araya ensayó una explicación, aduciendo que el calificativo de Alí Babá era para el gobernador santafecino y no para el presidente; que "las versiones taquigráficas de la policía no son exactas y no merecen fe, porque es la misma policía que trató de destruirle los testículos a Cipriano Reyes, a quien apresaron por una supuesta violación de la ley de juegos, justo cuando iba a acompañarme en la gira proselitista". La bancada peronista no le creyó y, media hora antes de votar su desafuero, lo vio salir del recinto con otros cuatro legisladores: Alfredo Vítolo, Ricardo Rudi, Emir Mercader y Oscar López Serrot, quienes lo acompañarían hasta la embajada uruguaya en busca de asilo. "Pero Visca -recordaría Rodríguez Araya-, preocupado por mi suerte, sugirió alterar el orden de los discursos, de modo que yo hablaría antes que Frondizi, y así tendría tiempo de huir antes de que la votación me quitara la inmunidad parlamentaria. Por eso salí apenas terminé el discurso. La policía intentó seguirme, pero mi amigo Antonio Tealdi cruzó su automóvil en la calle y les impidió el paso. En realidad, el bloque había resuelto que yo dejase el país antes de la sesión, para evitar riesgos, y mantenerme escondido en casa de López Serrot, a la espera de una fuga planeada para sacarme con el yate del diputado Salvador Córdoba; pero yo me fui de allí y entré sorpresivamente al recinto, para no defraudar a quienes confiaban en mi valor. Previamente hice gestiones infructuosas ante las embajadas de México y Brasil, donde el diplomático Francisco Quijano, primero, y el general Freytas Almeyda, después, me negaron asilo, alegando los dos ser amigos de Perón. Los uruguayos, en cambio, me prometieron abrir la puerta y luego dejaron que Alfredo Palacios, Nicolás Repetto, Sánchez Viamonte, Julio A. Noble y Elpidio González vinieran a visitarme." Un escándalo acompañó el resultado de la votación, en la que Rodríguez Araya fue expulsado por 108 votos contra 37. Cuando salían los peronistas del recinto, Uranga vociferó: "¡Ahí se retira la brigada de los degolladores!". y Nerio Rojas acotó, con su acostumbrada parsimonia: "Está bien, porque esto está cada vez peor".

Balbín, Cattáneo y Yadarola sancionados
Apenas tres meses después, el propio presidente del bloque radical, Ricardo Balbín, era también desaforado por decisión mayoritaria de la Cámara, a pedido del juez rosarino Alejandro Ferrarons, quien se veía impedido de procesarlo por desacato, debido a la inmunidad parlamentaria. Tocó al diputado Vicente Bagnasco fundamentar el despacho oficialista: "Conozco muy bien el lenguaje de los radicales -dijo-, a quienes gusta incurrir en desacato para desacreditar al gobierno y usarlo de trampolín". La respuesta estuvo en boca de Pastor, a quien Garaguso interrumpió constantemente, calificándolo de "oligarca pastorizante", pero la mejor defensa la hizo el propio inculpado: "Si con irme de aquí pago el precio de haber presidido este bloque magnífico que es la reserva moral del país -entonó Balbín-, han cobrado barato. Fusilándome aún no están a mano". El final estaba previsto: José Astorgano pidió cerrar el debate y pasar a votación. Las cifras fueron contundentes: 87 a 37 a favor de la expulsión de Balbín. Hubo gritos hostiles de ambos bandos y se levantó la sesión ante la mirada impávida del presidente Cámpora, quien veía traer bollos de papel cerca de su estrado, que le arrojaba Ricardo Rudi. Mario Gil Flood, otro radical, prefirió lanzar un grueso volumen de diarios de sesiones, que se estrelló sobre la mesa de los taquígrafos. No terminaría el año 1949 sin que el Bloque de los 44 -la cifra era ya simbólica- sufriera un nuevo desgajo. El 12 de diciembre, en una sesión a la que no asistieron los radicales, sería eliminado también el diputado Atilio Cattáneo. Tres días antes, Perón había advertido por radio que "combatiría sin pausa y sin tregua, a la oposición oligarca, disfrazada de radicales, socialistas y comunistas". El dictamen de un tribunal militar, elevado al ejército, acababa de engendrar un decreto por el que se prohibía "el uso del uniforme y los títulos del grado al teniente coronel Atilio E. Cattáneo". La Cámara de Diputados hizo suyo el dictamen y votó la expulsión sin dilaciones. Las razones no fueron dadas, pero a nadie escapaba que el delito de Cattáneo había sido una oferta pública hecha a Perón en un discurso de esos días en San Salvador de Jujuy, donde dijo: "Señor presidente, yo le compro su quinta de San Vicente en 55.000 pesos; al mismo precio en que usted la valuó al hacer su declaración de bienes, el 7 de junio de 1946". La frase le valdría también un juicio por desacato, pues -según los magistrados- no podía dudarse de la palabra presidencial. Por aludir "en forma sibilina, de rondón y con artería -dijo el diputado Benito Ottonello- a los delincuentes encaramados en la función pública", otro legislador radical, Mauricio Yadarola, fue acusado de "desorden de conducta" y suspendido por diez sesiones el 22 de junio de 1950. La votación (90 a 19) se practicó luego de un premeditado cierre de debate, solicitado como siempre por Astorgano. Yadarola amenazó con "reincidir una y mil veces", lo que no pareció alterar a Cooke, quien le dijo sutilmente: "Supongo que usted habrá descartado la posibilidad de que los cimientos de nuestra fuerza política tambaleen por sus críticas. ..". El bloque radical siguió batallando sin conseguir modificar en un ápice la política oficial ni herir su poderío político, como decía Cooke; pero su lucha tenía otro sentido y cumplía los objetivos trazados: acrecentar la popularidad de sus dirigentes y conservar para el radicalismo el rango de segundo partido y eje electoral de la oposición. Ellos eran la bandera de protesta antiperonista en el Congreso de la Nación. La pérdida del fuero parlamentario obligó a los diputados radicales expulsados de la Cámara a huir del país, eludiendo la persecución policial que se desató tras ellos. Sammartino, Rodríguez Araya y Cattáneo, escaparon en ese orden a refugiarse en Montevideo, donde algunos años antes, en 1944, había llegado el primer grupo de políticos opositores."Aquella vez, con el propósito de provocar un golpe de efecto -según explicaría Américo Ghioldi- las figuras políticas más representativas se fugaron al Uruguay, por sugerencia de un sector de militares antiperonistas que buscaban debilitar al gobierno". Divididos en sectores ideológicos, aunque respondiendo a similares objetivos, fundaron luego en Montevideo dos agrupaciones. Primero fue la 'Asociación de Mayo', que impidió el acceso a los comunistas, e incorporó a Nicolás Repetto, Alfredo L. Palacios, Luciano F. Molinas, Santiago Nudelman, David Tieffenberg, Guillermo Korn, Esteban Rondanina y Octavio Palacios. El otro sector se agrupó en 'Patria Libre'." (...)
HUGO GAMBINI
(Fragmento de su libro 'Historia del Peronismo, El poder total' Tomo I, editado por Espasa Calpe.)
FUENTE: http://ricardobalbin.tripod.com/los44.htm

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REZO LAICO DE ALFONSÍN

REZO LAICO DE ALFONSÍN
PREAMBULO CONSTITUCIONAL

META Y MÉTODO

META Y MÉTODO
FIRMA: RAUL ALFONSIN

Hemos perdido un LEON

Hemos perdido un LEON
En la madrugada del día de la fecha 8 de Enero de 2009 falleció nuestro querido Luís "Bicho" León. Sus restos serán velados en el Congreso de la Nación a partir de las 15 hs. Recomiendo leer Semblanza de Luis Leon por Ing. Mario Jaraz

IRROMPIBLES EN CUBA

IRROMPIBLES EN CUBA
VISITA CONMEMORATIVA Y SOLIDARIA

25 años y para siempre!

25 años y para siempre!
Lo que entre todos conseguimos y lo que aspiramos a conseguir

LEOPOLDO tiene WEBos!!

LEOPOLDO tiene WEBos!!
" En esta pagina voy a tratar de reflejar mas de cuarenta años de militancia política al servicio de los intereses nacionales, de la sociedad, de quienes me votaron en mis sucesivos mandatos legislativos y partidarios y de la Unión Cívica Radical. Son décadas donde puse junto a muchos otros de mi generación, esfuerzo, lucha, trabajo, estudio y la pasión de un compromiso ideológico que aquí volcare en reflexiones, documentos, proyectos parlamentarios, acciones, comunicados de prensa y toda otra forma de expresar lo que ha sido el intento de mantener coherencia, un valor hoy descuidado por la política, en la defensa y promoción de principios nacionales, democráticos, progresistas, propios de la raíz filosófica del radicalismo y de su dilatada presencia histórica".LEOPOLDO MOREAU.

Irrompibles

NUEVOS DERECHOS HUMANOS

NUEVOS DERECHOS HUMANOS
Presidente Honorario: Ernesto Sábato /Presidente:Hipólito Solari Yrigoyen

Banderas Rojiblancas

Banderas Rojiblancas
en mi corazón!

AMIGOS CUBANOS

CUBA CUBA CUBA

CUBA CUBA CUBA
EL PUEBLO TE SALUDA

FLORentina DE RADICAL!

FLORentina DE RADICAL!
DECALOGO DE LA MUJER POLITICA (hacé click en la foto y entrá al blog de DAMAS AL FRENTE) LA FUNDACION KONEX, PREMIA A MARIA FLORENTINA GOMEZ MIRANDA El próximo lunes 10 de noviembre, a las 19 horas, la Fundación Konex realizará la ceremonia de entrega de los "Premios Konex". La misma se llevará a cabo en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos AiresDurante dicha ceremonia se les otorgará la "Mención Especial Konex Mercosur" a la Dra. María Florentina Gómez Miranda y Estela de Carlotto..

IUSY

IUSY
Juventudes Socialistas

FUNDACION SERGIO KARAKACHOFF

FUNDACION SERGIO KARAKACHOFF
PARA ESTUDIO DE TEMAS NACIONALES (FUTENA)

DALE VENÍ.

DALE VENÍ.
ES MOMENTO DE PARTICIPAR

Unos Capos del Reggae

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Volanteada Irrompible

PAPELON LEGISLATIVO

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ESTO ES PRO?

ABUELAS DE PLAZA DE MAYO.

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AUN BUSCAN A SUS NIETOS. Si naciste entre 1975 y 1980 y tenés duda sobre tu identidad acercate a Abuelas

PREMIO NOBEL DE LA PAZ

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CREA UN FORO DE PENSAMIENTO

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EL PUEBLO LAS ABRAZA! Linea Fundadora.

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DE LA RIQUEZA

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Legales y Sociales.-Denuncia:Liberan a más de una decena de acusados por crímenes de lesa humanidad